viernes, 10 de junio de 2016

Pregorexia: Dejar de comer para no engordar en el embarazo



Una pérdida de peso excesiva puede generar complicaciones en el embarazo, como un retraso de crecimiento en el bebé o un parto prematuro. 
Analizamos este trastorno y sus consecuencias.
 | 3 JUNIO, 2016 | 07:29 H

dejar de comer en el embarazo
No, las denominadas 'fitness moms' tan populares en Instagram no tienen por qué sufrir pregorexia, pero sus instantáneas levantan arduos debates en las redes (y en los tabloides).
Foto: Instagram: @chontelduncan/ @hannahpolites



Cuando después de un tiempo buscándolo, logramos por fin ver las dos rayitas en el test de embarazo, nos embarga la alegría. Sin embargo, tras la primera visita médica, empiezan las primeras angustias, porque el embarazo supone también una serie de nuevas preocupaciones respecto a nuestra salud y, en consecuencia, también de la de nuestro futuro bebé.
Una de esas inquietudes es la de no ganar demasiado peso, hasta el punto de que hay madres que se llegan a obsesionar demasiado con esa idea. Tanto, que existen trastornos alimentarios relacionados con el propio embarazo.
Algunos medios han empezado a hablar incluso de la llamada ‘pregorexia’, un término que surge a través de mezclar la palabra embarazo en inglés (pregnancy) y anorexia, aunque no es un diagnóstico como tal. Sin embargo, Fulvia Mancini, ginecóloga especialista en Fertilidad en Clínicas Eva en Cataluña, apunta a que “el hecho de que no sea formalmente reconocido, no quiere decir que no sea real. Se calcula que hasta un 30% de las mujeres embarazadas no aumentan de peso correctamente durante el embarazo, aunque no existen datos ciertos sobre la incidencia de pregorexia en la población”.
¿Qué es pregorexia y qué no?
Aunque no existan registros epidemiológicos sobre la incidencia real, sí que se han realizado algunos estudios para hacer una aproximación. Así, en Reino Unido, se estimó que un 7,6% de las mujeres embarazadas que se sometieron a un estudio, tenía síntomas compatibles con trastornos de la conducta alimentaria, y el 23,4% estaba muy preocupada por su peso y su figura, según datos aportados por la ginecóloga.
Por norma general, existe una serie de pautas con las que identificar a quienes la padecen. Se trata de mujeres que no hablan del embarazo como si fuera real, cuentan obsesivamente las calorías, intentan siempre comer solas o se saltan las comidas, entrenan excesivamente, y pueden llegar a provocarse el vómito.Según Mancini, “estas pacientes no solamente no reconocen el problema, sino que rechazan el tratamiento. Es muy raro que admitan espontáneamente que tienen un problema de conducta alimentaria. La doctora además aclara que es importante no confundir este tipo de trastorno alimentario con las náuseas del primer trimestre, incluso en los casos extremos, ya que hay que diferenciar los trastornos que vienen determinados por las propias hormonas, a los que son de origen psiquiátrico.
En este sentido, Carmen Bayo, psiquiatra experta en la atención a madres y embarazadas con trastornos de alimentación, aporta por su parte que “es muy raro que aparezcan trastornos de alimentación durante el embarazo”, siendo lo más común que estos síntomas ya existieran y que “esa sintomatología pueda descender, continuar o agravarse durante el embarazo”. De esta forma, es importante aclarar que los trastornos de alimentación se deben a múltiples causas, pero que sí que es cierto que hay ciertas etapas de la vida, como la adolescencia, o el propio embarazo, que pueden influir en el factor psicológico de la enfermedad. Respecto a los síntomas, sí que señala que durante el embarazo pueden darse trastornos como la anorexia nerviosa restrictiva, purgativa, bulimia nerviosa purgativa, o sobre todo trastorno por atracones u otros no especificados.
Teniendo esto en cuenta, desde la propia experiencia personal, Fulvia Mancini relata que, de hecho, “la mayoría de las pacientes que desarrollan pregorexia, han sufrido en pasado de trastornos de la conducta alimentaria, pero no siempre es así. Hay casos de pacientes que engordaron demasiado durante su primer embarazo y, en el segundo, desarrollan mucha ansiedad y miedo a volver a engordar. Por otro lado, hay mujeres que padecieron de anorexia durante la adolescencia, pero que están curadas y cuando se embarazan no tienen ningún miedo a aumentar de peso.”
¿Cuánto peso es normal ganar o perder en el embarazo?
Queda entonces por aclarar cuál es peso que debería ganarse en un embarazo, de modo saludable, siempre teniendo en cuenta que no existe una cifra estándar, ya que dependerá de la constitución y situación de cada embarazada. Por ello, Malcini sugiere que “una mujer con bajo peso es normal que gane entre 13 y 18 kg. Sin embargo, una mujer obesa debería ganar como mucho entre 5 y 9 kg y, para mujeres de peso normal, el estándar son 11-16 kg”.
Sin embargo, también hay mujeres que experimentan una pérdida de peso en el embarazo, entrando en los estándares de lo esperado, al menos, en el primer trimestre. Concretamente, la ginecóloga insiste en que “durante el primer trimestre, muchas mujeres pierden algunos kilos debido a las náuseas. Es normal llegar a perder hasta un 5% del propio peso corpóreo, pero se recupera lentamente durante el segundo y el tercer trimestre. Durante estos dos trimestres, ya no es normal seguir perdiendo peso”. De hecho, una pérdida de peso excesiva, es decir, superior al 10% del propio peso, puede generar complicaciones en el embarazo, como un retraso de crecimiento en el bebé o un parto prematuro.
Evitar consecuencias para el bebé
Si bien los principales problemas de la llamada ‘pregorexia’ son que la mujer padezca de anemia, descalcificación ósea, baja producción de leche durante el postparto o caída de cabello, las consecuencias para el bebé pueden ser más graves. En este sentido Mancini destaca que “durante el primer trimestre, si la paciente no toma suplementos vitamínicos, aumenta el riesgo de alteraciones del tubo neural como la espina bífida, pero tambiénaumenta la tasa de aborto espontáneo”. Por otra parte, durante el segundo y el tercer trimestre aumenta el riesgo de parto prematuro, existe la posibilidad de padecer un retraso de crecimiento intrauterino, retraso en el desarrollo mental o parálisis cerebral, además de malformaciones óseas, digestivas o cardiovasculares. “En casos muy graves se puede llegar incluso a la muerte intrauterina”.
Para evitar que esto ocurra es importante tratar a la madre a tiempo. Así, Carmen Bayo insiste en que los trastornos alimentarios en el embarazo se tratan de forma similar a como se haría en cualquier otro ciclo vital, pero añadiendo en este caso las precauciones necesarias teniendo en cuenta la vinculación con el bebé intrauterino. “El tratamiento es específico e incluye diversas técnicas psicológicas, bastante practicadas, que tienden a dar resultados favorables”. Así, la psiquiatra aporta que “a partir de la semana doce de embarazo, también se pueden utilizar fármacos, teniendo en cuenta que sean los más inocuos y útiles posible, y solo si son estrictamente necesarios”. Estos fármacos se retirarán de 10 a 15 días antes del parto. Todo ello, “sin olvidar que en bastantes casos los obstetras y matronas deben saber que están ante un embarazo de alto riesgo”.
Fuente: smoda.elpais.com

lunes, 6 de junio de 2016

Ser mamá después de los 30 también tiene ventajas

¿No te sientes lista para tener hijos? ¡No te preocupes! Todas conocemos los beneficios de ser madres jóvenes, pero esperar también tiene sus ventajas...






Fuente: ActitudFem - Facebook

Enfermedades que afectan la lactancia materna

Conoce cuáles son las enfermedades más frecuentes que pueden impedir la lactancia materna y privar de sus beneficios a un bebé.
Enfermedades que afectan la lactancia materna

La lactancia materna es en definitiva indispensable para los bebés por sus beneficios, incluso para la propia madre; sin embargo, existen algunos factores que pueden impedir que una mamá alimente a su hijo de manera adecuada o bien que pueda producir la leche necesaria para ello. Uno de estos factores son las enfermedades.

En ese sentido, cuando se presenta una enfermedad en la mujer durante la lactancia, los especialistas consideran indispensable valorar cada caso y considerar sus beneficios frente a los posibles riesgos de la salud del lactante debido a que pueden transmitirse a través de la leche materna.

Entre las enfermedades que afectan el curso natural de la lactancia materna se encuentran:

Gripa o influenza
Mastitis
Cáncer de mama
Tuberculosis
Hepatitis A, B, C
Virus Herpes I y II
Varicela
Citomegalovirus
Enfermedades de transmisión sexual
Infección materna por VIH

Durante la lactancia, una mujer proporciona a su bebé los anticuerpos necesarios para prevenir el contagio de algunas de estas enfermedades, o ciertos padecimientos como la diarrea; no obstante, frente a la mayoría dependerá si está o no en tratamiento para que un médico valore si se debe suspender o continuar alimentando a su pequeño.

Fuente: Padres e Hijos

Enfermedades que afectan la lactancia materna

Conoce cuáles son las enfermedades más frecuentes que pueden impedir la lactancia materna y privar de sus beneficios a un bebé.
Enfermedades que afectan la lactancia materna

La lactancia materna es en definitiva indispensable para los bebés por sus beneficios, incluso para la propia madre; sin embargo, existen algunos factores que pueden impedir que una mamá alimente a su hijo de manera adecuada o bien que pueda producir la leche necesaria para ello. Uno de estos factores son las enfermedades.

En ese sentido, cuando se presenta una enfermedad en la mujer durante la lactancia, los especialistas consideran indispensable valorar cada caso y considerar sus beneficios frente a los posibles riesgos de la salud del lactante debido a que pueden transmitirse a través de la leche materna.

Entre las enfermedades que afectan el curso natural de la lactancia materna se encuentran:

Gripa o influenza
Mastitis
Cáncer de mama
Tuberculosis
Hepatitis A, B, C
Virus Herpes I y II
Varicela
Citomegalovirus
Enfermedades de transmisión sexual
Infección materna por VIH

Durante la lactancia, una mujer proporciona a su bebé los anticuerpos necesarios para prevenir el contagio de algunas de estas enfermedades, o ciertos padecimientos como la diarrea; no obstante, frente a la mayoría dependerá si está o no en tratamiento para que un médico valore si se debe suspender o continuar alimentando a su pequeño.

Fuente: Padres e Hijos

viernes, 3 de junio de 2016

Estrías en el embarazo, como combatirlas

Durante el embarazo tu piel sufrirá de un estiramiento, provocando que las fibras con menor elasticidad se rompan y provoquen una cicatriz que es a lo que llamamos estrías

Resultado de imagen para estrias en el embarazoPor lo regular, es al final del embarazo en donde suelen presentarse pues tu panza se estirará con gran rapidez para permitirle que tu bebé pueda acomodarse y crecer libremente.                                  Las estrías también pueden aparecer en otras partes del cuerpo como en las nalgas, la cadera, los muslos y los pechos y dependiendo de tu tono de piel pueden ser desde un rosado tenue hasta café oscuro o rojizo.

Existen algunas razones por las que es más probable que las estrías aparezcan en tu piel durante el embarazo. Algunas de ellas son:
  • Tener embarazo múltiple (dos bebés o más).
  • El bebé es muy grande.
  • Aumentar mucho de peso y rápidamente.
  • Tener exceso de líquido amniótico.

¿Cuándo desaparecerán?

Por desgracia las estrías nunca desaparecerán por completo. Después de 6 meses de haber tenido a tu bebé puede que comiencen a volverse más tenues pero seguirás sintiéndolas.
¿Cómo prevenirlas?
Debes procurar tener tu piel lo suficientemente hidratada durante todo el embarazo para correr menos riesgo de padecerlas. Sin embargo es solo uno de los consejos que te daremos para prevenirlas. Aquí te dejamos otros más:
  • Aplica crema hidratante dos veces por día para conservar la elasticidad de tu piel. Al hacerlo es recomendable dar suaves masajes en forma circular.
  • No fumes.
  • Toma suficiente agua.
  • Procura hacer ejercicio de forma regular pues tener un buen tono muscular evitará que aparezcan.
  • Ingerir proteínas y alimentos ricos en vitaminas A, E y C son muy importantes en este proceso.
  • Después del parto y hasta que tu piel regrese a su estado anterior es recomendable seguir utilizando cremas antiestrías pues en ocasiones suelen aparecer después del nacimiento del bebé
Fuente: tu bebé y tú

miércoles, 1 de junio de 2016

Errores comunes en mamás primerizas


1. Abrigarlo para dormir


La temperatura es uno de los factores que más condiciona el sueño del bebé, junto con la luz de la habitación y el ruido. 

Para ayudarle a que tenga un reposo reparador, lo ideal es que exista una temperatura de entre 18 y 21 ̊C. Por encima o por debajo se altera la calidad del sueño del niño y se producen más despertares.

Es preferible conseguir esa temperatura por medio de la calefacción que poniendo más ropa en la cuna. Los edredones o mantas limitan los movimientos del niño y pueden llegar a agobiarle, entorpeciendo sus horas de descanso. 

Es importante elegir un sistema de calefacción que no reseque en exceso el ambiente. En cualquier caso siempre es buena idea consultar con el pediatra la posibilidad de utilizar un humidificador en su dormitorio.

Errores de primeriza: Abrigarlo para dormir

2. Obsesionarte con el peso del bebé

El peso y la talla son, por lo general, los aspectos que más preocupan a las madres. 

La cita quincenal con la báscula se puede convertir para muchas en un momento de alegría desbordante –cuando el bebé ha engordado– o en una decepción sin límites si, por el contrario, le faltan unos gramos para alcanzar la medida que ellas consideran satisfactorio. 

Y lo mismo ocurre con la talla. Hay que tener claro que cada niño es diferente y no siempre existe un problema cuando no se cumplen unas normas estándar.

Errores de primeriza: obsesionarte con el peso del bebé

3. No permitir que toquen al niño

Es muy común que seamos sobreprotectoras, pero tenemos que saber que a veces no es necesario.


El miedo a que alguien enfermo contagie a tu hijo si le besa o le toma en brazos es muy común en todas las madres, sean o no primerizas. Debido a esta obsesión las mamás suelen esterilizar todas sus cosas. Sin embargo, es de sentido común saber que si alguien está enfermo, no debemos llevar cerca de esa persona al pequeño para evitar contagios.

De la misma manera, tampoco es adecuado (ni educado) montar una escena e impedir que la gente se acerque al pequeño para mirarlo o a tocarlo. Esto tendría sentido si lo hace alguien que no conoces, pero en personas cercanas a la familia sería toda una descortesía y falta de tacto.



Fuente: Padres e hijos

lunes, 30 de mayo de 2016

4 pasos para ser una madre y profesionista exitosa

Ser madre y profesionista es posible. 
Solo debes desarrollar talentos y 

4 pasos para ser una madre y profesionista exitosa
competencias que te hagan sentir orgullosa y satisfechas en ambos campos de tu vida.


Actualmente, vivimos en una época que nos brinda beneficios para desempeñarnos en campos en los que nuestras abuelas o incluso mamás no lo hubieran pensado.
Tenemos la oportunidad de desarrollar talentos y competencias que nos pueden hacer sentir orgullosas y satisfechas; no obstante si somos mamás, a veces consideramos que no logramos lo suficiente y queremos lograr resultados positivos tanto en el trabajo como con nuestros hijos.

Y justamente de esto es de lo que quisiera hablar en este artículo. En mi experiencia, escucho de manera constante a varias ejecutivas preocupadas por mejorar su liderazgo en las organizaciones, así como por consolidarse como buenas madres.  A este respecto, quisiera hacer cuatro recomendaciones:

1. Define tus metas y prioridades
Este es un punto básico: identifica cómo te quieres ver en 5 años en tu vida profesional. ¿Qué quieres lograr? Y con base en esto, realiza un plan de trabajo.

EXPRESS
Noticias #paraelcafé del 19 de mayo de 2016Por qué ser mamá debe ser una profesión
Lo mismo tendrás que hacer como mamá. Por favor te pido que no contestes “Ser buena mamá”,se trata de especificar: “¿Cuál considero el modelo de buena mamá?”

2. Asume tus decisiones
Cuando hayas cumplido el primer punto y tengas esta claridad de prioridades, no dudarás cuando tengas que tomar una decisión.

Una ejecutiva me contaba que a su hija le habían diagnosticado una enfermedad complicada que necesitaba asistencia a terapias y atenciones de parte de ella para acompañarla en el proceso;  la mujer sin temor alguno, decidió renunciar y conseguir un trabajo de medio tiempo que le permitiera estar cerca de su hija.

Quiero enfatizar, que una vez que tomó la decisión, la asumió de una manera firme y determinada. Nunca más la escuché decir: “Cuando yo trabajaba en… y tenía tal puesto… ahora no es igual”.

Cualquier decisión implica forzosamente una renuncia. Pienso que a veces, orientamos más nuestros pensamientos a lo que dejamos, que por lo que optamos.

3. No te califiques por un solo acto
En alguna ocasión una ejecutiva me platicaba que no había podido llegar al festival de su hijo porque había surgido una emergencia en su oficina.

La mujer estaba consternada y entre lágrimas, se calificaba como: “Soy una mala madre”.  ¿No sería mejor pensar que una omisión no representa a la persona total?  “¿Cuántas veces te has sentido molesta con algún comportamiento de tu hijo: berrinche, malas contestaciones, calificaciones bajas, etc? No obstante, lo sigues amando de manera incondicional: puedes odiar el comportamiento de tu hijo, pero a él lo seguirás amando.

Es necesario separar comportamientos de personalidad, si una vez te equivocaste por no llegar al festival no significa que en la totalidad seas mala madre.

4. Revisa tu nivel de auto exigencia
El último punto se refiere a la severidad con la que te evalúas en el trabajo, en la casa, con tus amigas. Es muy curioso darse cuenta que algo que nos diferencia de los hombres es cómo ellos pueden atribuirse fácilmente los éxitos; las mujeres cuando por fin aceptamos un éxito, volteamos a nuestro alrededor para compartirlo o lo asignamos a la suerte.

Si Sheryl Sandberg, Directora de Operaciones de Facebook, puede salir todos los días a las 17.30 hrs. para ir a cenar con sus hijos, revisa qué podrías estar haciendo mal y enfócate a mejorarlo.

¡Tienes muchas posibilidades para hacerlo!

La autora es Directora General Icon Lead, tiene más de 18 años coordinando y ejecutando planes de formación y capacitación para ejecutivos en temas de liderazgo, coaching e imagen ejecutiva.

Fuente: Alto Nivel